La formación de ESIC tiene un objetivo claro, formar profesionales que tengan una clara orientación a la empresa y a la realidad económico-social de cada momento. Para ello, la escuela basa su estructura académica en dos pilares fundamentales: la metodología y el profesorado.
Si la orientación es a la empresa, la metodología de aprendizaje ha de ser predominantemente práctica, y para que sea real esa adaptación, los contenidos han de ser continuamente revisados.
Para poder llevar adelante esta metodología, el profesor de ESIC ha de sumar un conjunto de características que son:
• En primer lugar la titulación adecuada para impartir la materia, ya que sólo desde un conocimiento de la base teórica se puede captar toda la profundidad de los conocimientos empresariales.
• Ser un buen comunicador, no basta con saber mucho, sino que hay que saber trasmitirlo.
• Ha de tener capacidad de trabajar en equipo y de inculcar las habilidades requeridas para ello, ya que cada día las empresas valoran más la gente que es capaz de aunar esfuerzos frente a los grandes talentos que no saben trabajar en equipo.
• El profesor de ESIC, ha de estar en contacto con la empresa, ya que sólo desde un conocimiento de la realidad empresarial se puede dar un enfoque realmente práctico
• Y por último, y vital en nuestra forma de entender la enseñanza, ha de ser cercano al alumno, para así conseguir que el alumno se sienta corresponsable del proceso de adquisición de conocimientos.







